Lunes, 27 de mayo de 2019

La Isla es una sombra en el resplandor del mundo.

Solo en la sombra pululan los seres vivos, mientras el resplandor es otro atributo de la adoración. En la sombra pugnan los seres vivos por escapar y liberarse, desconociendo que en resplandor hallarán la muerte. Pues es el resplandor la perfección del sol estático y perfecto.

Domingo, 25 de mayo de 2019

De dónde le viene la inquina hacia mí a este expósito, es algo que se me escapa. Creo que ya lo he dicho, o tal vez lo dejé pasar: En las mismas páginas de Babelia tuvieron que impedirle que sacara un texto sobre mis diarios. Mal hecho, sin duda.

Pero cómo va a sorprenderme si ya el expósito, en La virtud del intruso. El dietario de escritor (Cuadernos hispanoamericanos (enero de 2018) se refiere “la sobreactuación de estilo y victimismo de José Carlos Cataño”.

Llevado por mi lado oriental debería no decir nada, esquivarlo, no procurarle ningún mal con mis palabras. Pero, ay, expósito trepador, no puedo borrar tu hocico y tu voz cuando, delante de mí y de Juan Cruz, te horrorizabas porque alguien había publicado ¡”en mi País”!, ¡”mi País!” Con ese merdellón que nunca te limpiarás de la cara, publicaste un panfleto prescindible: Contra la izquierda: Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI, y aun te has atrevido con Cervantes, como si fuera un Ridruejo, un Ortega a los que también has tratado para marcas hitos en tu escalafón.

 

 

Miércoles, 15 de mayo de 2019

¿Puede interactuar con el mundo quien no lo entiende, lo que sería mi caso, salvo que sea a ciegas, a golpes, debido a los azares y los accidentes que acaecen en nuestro interior? Salvo que por “el mundo” concibamos nuestros propios procesos de comprensión, no solo con el exterior, sino entre las mismas piezas que componen nuestro entendimiento, lo que tampoco sería mi caso. ¿Qué nos queda? ¿Balbucear sin respuesta, quedarnos parados sin desentrañar apenas algo, retozando en el dolor insonoro de nuestra propia nube oscura? He oído que en Vietnam el lago subterráneo mayor del mundo sigue avanzando en extensión. No somos el mayor, sino el más insignificante lago subterráneo con mayor extensión de desconocimiento.

Martes, 23 de abril de 2019

Venía de hacer la compra. Me topo con Sergi Pàmies que me dice que se va a firmar. Un puesto de rosas. Dos adolescentes rubias y muy serias y una niña de pelo negro sonriente. Aunque hace tiempo que no me fijo en las adolescentes, mis pasos se desvían y estoy como un tonto contemplando el puesto de rosas. Rosas. Una espiga. La combinación siempre me ha resultado algo repulsiva. Y la banderita patriótica. Dios, toda la vida así. Rosas, adolescentes, banderitas, luego la mujer que te regala un adefesio de libro. La más espabilada me suelta: Si compras tres, te sale más barato, y además te regalamos la galletita. Sucumbo. Debo de estar dormido. La otra adolescente tiene unos ojos que ya se puede apagar el mundo, que no me enteraría. Acepto. La niña sonriente me entrega la galletita. Como un bobo cruzo el semáforo.